“Tipos de Apego”

Para crecer mentalmente saludable, el niño y la niña deben experimentar un ambiente cálido, íntimo y relación permanente con su madre (o sustituto permanente de la madre) en la que ambos tengan satisfacción y disfrute.

Esto comienza en los primeros años de vida, en el ser humano existe una tendencia innata y universal de buscar la cercanía protectora de una figura bien conocida que lo cuide, cada vez que aparecen situaciones de peligro, dolor, fatiga, enfermedad o soledad,  esto es el apego, es decir, cualquier forma de conducta que hace que un individuo busque y mantenga la cercanía con otro individuo que le ofrece ayuda, cariño y seguridad.

Separaciones con las figuras de apego activan el comportamiento aprendido, mientras los reencuentros las desactivan, y la reacción puede ser de acuerdo a los siguientes modelos comprobados por Ainsworth, en los primeros dos años de vida:

Apego “Seguro”, este tipo de apego es en el que después de separar al pequeño de su madre, la busca con afán durante la ausencia y se calma prontamente cuando la encuentra, son capaces de reconocer a la figura de apego.

Apego “Evitante”, después de la separación, el niño mantiene una aparente indiferencia y tiende a evitar el contacto físico de la figura de apego, falla en el reconocimiento de la angustia o incomodidad ante el suceso, por tanto no busca ser consolado.

El  Apego “ambivalente o resistente” en esta el niño protesta enérgicamente con la separación y continúa protestando después del reencuentro, no obstante que la madre ofrece consuelo, respuesta emocional hipersensible y expresiones intensificadas de angustia.

Y por último Apego “desorientado-desorganizado” en este los pequeños reaccionan con comportamientos contradictorios simultáneos, por ejemplo, al momento del reencuentro pueden ir hacia la madre, pero no mirarla, desviar el camino, o manifestar cólera, repulsión, miedo, y a la misma vez amorosa atracción hacia ella.

Las experiencias vividas con la figura de apego durante los años de desarrollo (niñez, infancia y adolescencia) son determinantes para indicar el tipo de comportamiento de apego en un individuo, los cuales a su vez, influyen en su personalidad. Los niños con apego “seguro” presentan mejor control de sus estados emotivos internos, tienen mejores relaciones interpersonales, son más sociales y cooperativos, son más independientes y alcanzan mayor desarrollos en casi todas las áreas de su vida, éste se logra con un cuidador constante, atento y receptivo a las señales del bebé, además de cubrir sus necesidades de alimentación y limpieza.

Correo: gabycenteno76@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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