Tras la Verdad; Imposiciones en el PRI ahondan divisiones

Era de advertirse, lo anunciaban sin rubor, conforme con los tiempos de las etapas procesales de la contienda electoral, en la semana que corre los priistas han operado los tradicionales “destapes” de las precandidaturas. Presuntamente para que, por medio de elecciones internas y procesos de precampaña, la militancia priista que ha sido previamente seleccionada, sabiamente elija a las y los candidatos. Así no hay pierde; no hay intromisiones y los probables espontáneos no tienen la menor posibilidad de triunfo en las internas.

La oposición al PRI es mucho muy semejante, con sus tamices que podrían hacer la diferencia, de ahí que algunos personajes lancen sus mensajes a quienes tienen la capacidad de decisión, para que no metan mano en sus procesos de selección. En ambos casos, los partidos políticos han conformado coaliciones electorales que les facilitan la designación de candidaturas convenidas, como el caso del Municipio de Corregidora, la presidencia va para el Verde y el distrito electoral para el PRI; ambos son consentidos de sus partidos, los mimados; ahí está otro, el distrito para Yairo, una vez más directo y sin escalas. El convenio así lo determina para sumar votos. En el PAN, las cosas se ponen color de hormiga, con eso de las alianzas perversas firmadas por Ricardo Anaya, no se sabe cómo quedarán las asignaciones; ellos ya juegan con algunos fuertes precandidatos como Armando Rivera, que ya enfrenta a José Calzada, por si acaso es el “ganón” de la candidatura, como sucediera cuando compitió por la senaduría, perdiendo la elección frente al hoy gobernador, ganó la asignación, se llevó la primera minoría. A eso le apuestan muchos que saben son beneficiados del sistema de partidos.

 

Y no en todos los municipios y distritos la militancia priista quedó conforme con las decisiones de los “elegidos”, de los precandidatos de unidad. Algunas y algunos son bien aceptados –los menos-, como en Ezequiel Montes y Tequisquiapan. Hay aspirantes en los que, desde hace mucho tiempo se sabían quiénes serían los “apadrinados”; el ejemplo es uno de ellos, lo decía con orgullo y satisfacción; “ya fui a ver a quien decide en la CDMX y me dio su aval”; “no necesito ver a nadie más”. Y así sucedió, hoy es el precandidato, a pesar de tener enfrente a una mujer que se ganó la simpatía y el aprecio de sus gobernados, pretendía la reelección; así de simple y cínico el asunto. Y conforme a la imposición de los acuerdos que se tomaron por los consejeros estatales, quienes también fueron seleccionados para que aceptaran sin “chistar” las propuestas, decidieron que algunas candidaturas serán resueltas por “los iluminados”, un reducido grupo de sabios; otras más, fueron decididos por medio de consejeros y delegados, quienes por supuesto también previamente fueron escogidos para no encontrar sorpresas en el camino. La pretensión es que al final de la solitaria carrera solo lleguen los que deben llegar a la meta; nadie más, y no necesariamente los y las militantes que garanticen un triunfo electoral o al menos una decorosa competencia electoral. Ejemplos hay varios; ahí está el Municipio de Pedro Escobedo, la actual Presidenta Municipal estaba resuelta a participar, la animaron, pero no contaba en que debía tener el “aval” de quien maneja el partido desde la Ciudad de México; y se le cruzó en el camino el “elegido”, si bien no el mejor, sí quien cuenta con el apoyo de quien decide quien va o quien no va. Así funciona la democracia intrapartidista, nada nuevo, aunque después pretendan erigirse algunos dirigentes como los adalides de la democracia como Ricardo Anaya, quien en base a traiciones y cesión de candidaturas él se quedó con la candidatura mayor. Hoy miércoles le tocó a Alejandra Barrales, otra de las artífices de los acuerdos de “toma y daca”, para acceder al poder por el que afanosamente buscan los políticos que de eso viven.

 

Dicen que recordar es vivir. Hay quienes en las pasadas elecciones llegaron de “panzazo” por la vía plurinominal a la Legislatura del Estado, sin tener ni la menor idea de lo que iban a realizar, mucho menos los méritos para ello, por un grave error fueron registrados y hoy cobran en la LVIII Legislatura del Estado; bueno, esos suertudos ya están apuntados para repetir sin pretender darle oportunidad a otros que, como dije anteriormente, han hecho méritos. Cualquier lego en materia política, sabía del caos que se esperaba en el PRI después de la pésima conducción en los últimos años, desde que Pepe Calzada dejó a su “gente” para que administrara a ese partido; por lo tanto, la división ha sido la premisa más importante en la dirigencia estatal y en algunos municipios hicieron exactamente lo mismo, repetir el mismo patrón y todo por excluir a los grupos que en algún momento hicieron ganar la gubernatura al mismo José Calzada, pero eso parece que lo olvidaron, por eso no han vuelto a ganar elecciones en la mayor parte de los municipios y distritos electorales. Uno de los casos que nos muestra la división de grupos, propiciada desde la dirigencia estatal, es lo que ha sucedido y sucede en el Municipio de la Capital. Resulta que hay dos contendientes y no debiera ser esta la sorpresa; pero, uno de ellos –dicen- es el colado; la militancia priista se pregunta cuál es el bueno de los dos si los dos son buenos ¿Mauricio Ortiz o Francisco Pérez? Ambos aspirantes presentaron este día toda la documentación para ser registrados en la contienda interna, pero solo uno llegará, afirman que el que no es el bueno cederá el espacio al otro. Una vez que esto suceda, surgen varias interrogantes ¿Se sumará el no elegido al proyecto de su compañero? ¿Quién es el bueno? ¿Recibirá premio de consolación aquel que no sea el precandidato a la presidencia municipal? ¿Todo el capital político del no elegido lo pondrá a disposición del bueno? ¿Quedará el precandidato que no es del aprecio de la dirigencia estatal y tampoco apadrinado por JJ? Si queda como candidato el no apadrinado ¿Recibirá el apoyo de la dirigencia estatal y por tanto de la estructura político-partidista? Ya lo dijo el renunciante que ocupara la Secretaría de Acción Electoral del PRI: las cosas se manejan desaseadas en la dirigencia estatal. Y como dice el chango: “No oyen, no ven y no hablan”. Y eso que son oposición. Así ¿Cómo quieren ganar elecciones? Parece que solo le apuestan a las plurinominales y hacia allá van en muchos de los casos.

 

 

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