TRAS LA VERDAD; LOS POLÍTICOS HACEN BOLAS EL ENGRUDO

Es una vergüenza el espectáculo que dan los políticos,  no aceptan los resultados electorales cuando no les favorecen, caso contrario aplauden el trabajo de las autoridades electorales.

 Los políticos son los que ponen todo o mejor dicho, imponen todo; hacen las reglas de competencia electoral e imponen a los árbitros. Ellos mismos deciden cuánto dinero se van a otorgar para competir. Y por si fuera poco, nombran a las autoridades jurisdiccionales que impartirán justicia.

Después de toda esta mascarada, se quejan de los trabajos que realizan las autoridades electorales que ellos mismos impusieron y todo porque el final los resultados electorales no les favorecen ¿De qué ha servido tanta reforma electoral? ¡Para nada!

La enorme desconfianza que existía entre los partidos políticos de oposición, apenas hace 20 años, estaba basada en que el gobierno era quien organizaba las lecciones. Bien, se crearon los organismos autónomos compuestos por “ciudadanos y ciudadanas” apartidistas, lo cual resulta una falacia; son los mismos partidos políticos los que imponen por medio de cuotas a todas las autoridades electorales. El gobierno ya no mete mano en los comicios y aún se siguen quejando los actores de los partidos políticos, que son los mismos.

Ellos han pervertido las reglas, ellos son los causantes de la desconfianza que han trasladado al electorado. Por ejemplo, los consejeros electorales de todos los organismos electorales fueron “seleccionados” por el INE ¿Quién designó a los consejeros del INE, los legisladores federales. Hasta aquí todo queda bajo la responsabilidad de los mismos políticos quejosos.

¿Quién designó a los consejeros electorales de las Oples? Los consejeros del INE, luego entonces los mismos partidos políticos. Otra pregunta ¿Quién nombra a los Magistrados del Tribunal Federal Electoral y de las Salas Electorales de los Estados? Los mismos legisladores federales.

¿Entonces por qué se quejan tanto de los trabajos que realizan esos funcionarios del aparato burocrático electoral? Y supuestamente debe  ser autónomos.

Y los legisladores federales piden la aprobación del gobernador en turno, para que “palomee” a los seleccionados. Es así como la dependencia política continúa siendo no solo del gobierno; desde 1977, también dependen de los partidos políticos con la supuesta autonomía. Todos están involucrados en los aciertos o las pifias de nuestro corrupto sistema electoral ¿Por qué se quejan si ellos son los artífices de nuestro imperfecto sistema electoral y deficiente democracia?

¿Sabía usted que desde la época en que empezamos a tener elecciones en el México moderno no han cambiado los procedimientos del día de la jornada electoral? Pues no, siguen siendo los mismos. Mil reformas han realizado los legisladores –partidos políticos-, sin embargo la jornada electoral es a la misma, los miembros de las mesas directivas de casilla siguen igual; el escrutinio y  computo es igual al de siempre, el llenado de las actas también; la formación y entrega de los paquetes electorales de los que hoy se queja el canalla de Anaya, son los mismos, excepto que se deja una copia de las actas fuera del paquete para que no se abra, solo en caso de ilegibilidad o alguna anomalía que represente.

Cuando se conocen los antecedentes en la historia política electoral de nuestra “transformación” democrática, es cuando no se entienden los berrinches de los políticos y se quejan de “fraude” electoral ¿Cuál fraude si ellos hicieron las reglas para competir? Bajo esta premisa todos son responsables del fraude. No olviden que Ricardo Anaya participó en la última reforma electoral como diputado federal.

En los supuestos como los que hoy se viven en el Estado de México y Coahuila, no he escuchado argumentos jurídicos para impugnar las elecciones, en su caso. No, todos los alegatos son políticos preñados de una tremenda ignorancia en materia procesal ¡El desprestigio es primero! Lo que implica que no combaten anomalías con los instrumentos que ellos mismos crearon; no, sus argumentos están alejados del derecho, sus alegatos son políticos y de desprestigio para los contendientes; que si el PRI, el PA, el PRD, Morena o las rémoras, todos son eminentemente iguale de tramposos; el delincuentes que robó se queja de otro delincuente que le robó. El “león cree que todos son de su misma condición”, reza el dicho popular.

Lo que no ganaron en las urnas en la pasada jornada electiva, pretenden ganarla en el litigio público de desprestigio que desahogan en los medios de comunicación. Los políticos prefieren echar lodo a los “puercos, cochinos y marranos de la granja” como se auto califica el mismo Andrés Manuel López Obrador. La batalla campal es para seguirse posesionado para las elecciones del 2018 y Anaya quiere la candidatura del PAN, por eso su supuesta rudeza. Cuando laboró en la administración pública en Querétaro, siempre fue una dama –sentido figurado-, se le caracterizaba por su timidez, todo lo contrario a su nueva personalidad agresiva.

Conclusión. El asunto se resolverá en la mesa de los magistrados electorales, toda vez que no confían en las próximas sesiones de cómputo distritales y estatales o los conteos administrativos, para ello necesitarán pruebas y buenos abogados para triunfar fuera de las urnas.

Por lo pronto el “cochinero” alcanza a todos, sea verdad o sea mentira. Y luego se quejan del por qué la ciudadanía ya no confía en los partidos políticos y sus partidos. Esta es una de las razones, además de la escandalosa corrupción en que de manera cotidiana incurren muchos de ellos.

Habrá que esperar a que concluyan las etapas de los procesos electorales para saber quiénes obtuvieron el triunfo, al menos en el Estado de México y Coahuila. Lo curioso que en Coahuila no hay quejas por las elecciones municipales ni las distritales ¿Por qué será si fue el mismo proceso electoral y son las mismas autoridades electorales? ¿No le parece raro estimado lector? Veleidades de la política.

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