Editorial

Banquetazo

Javier López Velarde Luna

AEROPUERTO INTERCONTINENTAL– Mientras otros aeropuertos siguen buscando su razón de ser, en Querétaro el discurso oficial presume hechos: una inversión de 200 millones de pesos, recursos propios de la paraestatal, para fortalecer al Aeropuerto Internacional de Querétaro como pieza clave de movilidad y atracción de inversiones. No es menor que hoy se hable de casi 20 posiciones de contacto, una capacidad comparable —según la autoridad— con la del AIFA. Más allá del número, el mensaje es claro: el AIQ no se concibe como una simple terminal aérea, sino como un nodo logístico y económico con visión de largo plazo, planeado hasta 2054 y rodeado de parques industriales que ya generan decenas de miles de empleos. En ese contexto, la idea de que es un aeropuerto “pequeño” se queda corta; es, en realidad, una infraestructura diseñada para crecer al ritmo del estado. El reto, como siempre, no será solo construir y ampliar, sino traducir esa capacidad instalada en más rutas, mayor conectividad y beneficios tangibles para Querétaro. Ahí es donde se medirá si la inversión realmente despega o se queda en pista.