Logra investigador de Artes UAQ publicar su obra “Artefactos”, en el Fondo Editorial estatal
- “Artefactos” formará parte de las colecciones editadas por la Secult.
El catedrático participó en la categoría de libros de cuentos con relatos del género de ciencia ficción, en los que plasmó las nociones que aborda en su quehacer académico, desde el perfil antropológico. Se trata, por tanto, de historias inscritas en una línea de corte antropológico. Detalló que “Artefactos” está integrado por cinco narraciones con un enfoque similar.
La primera da nombre al volumen y alude a “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury, pero en lugar de centrarse en las obras impresas, habla del uso de pantallas, una especie de distopía en un mundo saturado de ellas y de la condición de consumo. Otro relato remite a “Memorias encontradas en una bañera” —de Stanisław Lem, referente de esta corriente literaria— y plantea una forma de arqueología del futuro.

El investigador de esta Unidad Académica es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), nivel 1. Cuenta con un Doctorado en Estudios Multidisciplinarios sobre el Trabajo, una Maestría en Estudios Antropológicos en Sociedades Contemporáneas y una Licenciatura en Antropología.
Afirmó que concursó sin grandes expectativas, por un lado, porque la ciencia ficción es una vertiente no siempre bien recibida y, por otro, por incursionar en la escritura. Nunca pensó que resultaría escogido. Sostuvo que, aunque este estilo no es el más recurrente en los procesos de selección, representa una buena oportunidad para invitar a la reflexión en torno al mundo actual y sus posibles distopías.
El Dr. Fernández Malváez mencionó que recientemente concluyó un proyecto en materia de inteligencia artificial en la Universidad, del cual surgió el primer relato. Posteriormente, este ejercicio se vinculó con una iniciativa en colaboración con el Dr. Juan Granados, el Dr. Enrique Bárcenas y el Mtro. Karlo Gutiérrez, de la FA, con quienes edita la revista Di.Si.Dencias
Para cerrar, enfatizó que, si bien se suele decir que hay que redactar para otras y otros, es fundamental crear para sí mismo. Se trata de una tarea continua de prueba y error que implica no desanimarse, seguir intentando y dejar de lado la premisa de que tiene que ser para todas las personas. Agregó que encontrar un lugar para producir textos conlleva abrirse tiempo entre las distintas responsabilidades académicas y administrativas.

