Una sana convivencia familiar

-Comer, escuchar, jugar y empatía son elementales en la familia

A pesar de que las condiciones de la vida a nivel internacional, van poco a poco regresando a la normalidad, después de más de dos años de confinamiento, en el que las clases virtuales y el teletrabajo obligaron a las familias a tener más tiempo en convivencia bajo el mismo techo, cuestión que no para todos fue algo sencillo debido a la falta de claridad de lo que significa sana convivencia y tiempo de calidad.

Muchos de nosotros pasamos los días en casa sin realmente nutrir nuestra convivencia familiar. Vivimos juntos, pero ¿convivimos bien? A continuación, te damos algunos consejos para fomentar la paz y la armonía en tu hogar.

  1. Menos gritos, más respeto

Esto es lo principal para una convivencia familiar saludable. Colaboren, sean amables, respétense y eviten gritar o discutir sin sentido. Los adultos deben solucionar sus problemas en privado, sin dejar que los niños vean actitudes que no quieres que adopten. Asimismo, la opinión de los niños también debe ser escuchada y deben sentirse comprendidos.

Es importante que los padres se comuniquen asertivamente con sus hijos, para que no se sientan rechazados o ignorados. Si todos hablan tranquilos y con respeto, se sentirán más a gusto en casa y sabrán que están en un lugar seguro, en donde cada uno es igual de importante.

  1. Hablen de sus emociones

Es importante que los niños aprendan a distinguir las diferentes emociones que pueden sentir como frustración, alegría, tristeza, ira, ansiedad o angustia, identificarlas y gestionarlas de una manera saludable. Enseñarles a manejar sus emociones desde pequeños les ayudará a relacionarse mejor en el presente y en el futuro.

La idea es que se pueda hablar de manera informal con los hijos, con el padre, la madre y que se disponga de un pequeño espacio para que cada uno de los integrantes exprese cómo se siente. La comunicación es una herramienta esencial de creación de bienestar en los grupos, que aumenta la confianza y permite fortalecer el vínculo entre los miembros.

  1. Siéntense en la mesa para comer juntos

Hay muchas familias que no acostumbran comer juntos en la mesa, ya sea por falta de tiempo, o porque cada quien tiene sus propios horarios o prefieren comer solos, sin embargo, la hora de comer es el momento ideal para compartir con la familia: conversa con tus hijos, tu pareja, tus padres, pregúntales cómo están o qué hay de nuevo. Aunque no lo creas, muchas personas viven juntas y apenas se conocen.

No hace falta comer y cenar cada día todos juntos, pero sí que puede ser una opción beneficiosa acordar al menos uno o dos días a la semana para comer o cenar en familia. Además, para que este tiempo compartido sea tiempo de calidad, un consejo es guardar los móviles en una caja antes de empezar a comer o cenar y que no se utilicen mientras se está en la mesa.

Actividades nuevas, como aprender una receta o cocinar un rico postre, pueden ser muy divertidas e ideales para acercarse a los demás y trabajar en equipo. Coordinen entre todos un tiempo libre, para dedicarse a preparar algo de comer. Incluso, cocinar juntos todos los domingos puede convertirse en una tradición familiar.

  1. Dividan el trabajo y las responsabilidades entre todos

Lo ideal es no sobrecargar a una sola persona a hacer todo. Divídanse las responsabilidades entre todos para una mejor convivencia. Es la mejor forma de valorar y tomar conciencia del esfuerzo que se hace por mantener el hogar en orden.

Otra pauta que intenta dar respuesta a cómo mejorar la convivencia familiar consiste en establecer ciertas normas, especialmente dentro del hogar. Esta pauta puede resultar útil sobre todo si se tiene hijos e hijas pequeños o adolescentes.

Las normas se pueden acordar entre toda la familia, siempre teniendo en cuenta la edad y el desarrollo de los hijos. Estas normas pueden incluir, por ejemplo: horas de llegada a casa, especialmente en adolescentes, distribución de tareas del hogar, otros tipos de horarios, cosas que se pueden hacer dentro de casa y cosas que no, entre otros aspectos.

  1. Sean más empáticos

La mayor parte de los conflictos y problemas que se generan en la convivencia familiar podría evitarse si todos sus miembros tuvieran más empatía. Es decir, si tuvieran la intención de comprender los sentimientos y emociones del otro, poniéndose en su lugar.

Ser empáticos nos ayuda a ayudar al otro y a entender que no somos los únicos que pasan por momentos difíciles o que tienen problemas. Si notas que un familiar está generando conflictos, no sumes más conflicto. Por el contrario, pregúntale por qué se siente de cierta forma y si necesita que lo escuchen o lo ayuden.

  1. Jueguen

Existen muchos juegos en los que pueden participar todos en casa: juegos de mesa, adivinar películas, juegos de naipes o lo que más les divierta. Olvídense del celular, el trabajo y los estudios por un momento. Hay tiempo para todo. Organícense durante la semana y dense un tiempo para el juego. Suelten unas carcajadas y conozcan ese lado competitivo de cada uno. Recuerda que la risa tiene muchos beneficios como medicina familiar.

Lo ideal es buscar puntos en común, especialmente con aquellos miembros de la familia con los que nos llevamos peor, o con los que últimamente hemos tenido más momentos de tensión o cierto grado de distanciamiento.

  1. Dedicar tiempo de calidad

Como vemos, si queremos saber cómo mejorar la convivencia familiar, es preciso saber cómo dedicar tiempo de calidad a los otros miembros de la familia, ya que no se trata de convivir solamente, sino hacerlo de una forma armoniosa y empática. Esta pauta engloba un poco las anteriores, y pretende ser una pauta global que guíe las dinámicas familiares.

De esta forma, un tiempo de calidad es aquel donde los miembros de la familia se escuchan, se miran a los ojos, están atentos a lo que los otros explican, muestran interés en los demás, no están pensando en otras cosas o realizando otras actividades más allá que el hecho de compartir ese momento concreto con la familia.

Convivir con la familia a veces no resulta fácil. Existen diferentes factores que explican estas disputas que pueden aparecer en el contexto familiar: la edad de sus miembros, el grado de intimidad, los espacios, el grado de parentesco, conflictos interiores, tipos de personalidad, etc.

La buena convivencia familiar requiere de todos nosotros. No todos los días serán buenos, pero lo importante es tratar de resolver de la mejor manera los conflictos propios de una vida en familia, pues se trata de las personas más importantes en nuestras vidas. Ánimo y energía positiva.

Redacción

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