Actividad física la receta menos tomada en cuenta
Está plenamente demostrado que la actividad física es uno de los hábitos que produce mayor impacto en la salud y que favorece la condición mental, osteomuscular, endocrina, inmunológica, respiratoria y cardiovascular de quienes la llevan a cabo. A nivel cardiovascular se reduce el riesgo de eventos y mortalidad: sin embargo, los médicos no prescribimos la actividad física de la misma forma que los medicamentos.
Si bien, esta prescripción debe ser acorde a la edad, el estado físico, las enfermedades asociadas y ajustarse a los gustos y preferencias del paciente, no se debe omitir nunca. En el caso de la hipertensión arterial se ha observado incansablemente que la actividad física permite reducir las cifras de presión tanto la diastólica como la sistólica (baja y alta, respectivamente), disminuyendo a su vez los eventos y la mortalidad cardiovascular. Se ha visto que caminar 150 minutos por semana reduce las complicaciones, y en mayor grado el ejercicio aeróbico que el de fuerza. En la diabetes mellitus la actividad física eleva hasta 5 veces la captación de glucosa a nivel muscular, reduciendo sus niveles sanguíneos. Este efecto se ha visto hasta por dos horas por mecanismos independientes a la insulina y hasta por dos días por dependencia de la insulina. Se incrementa la densidad de las mitocondrias (estructura energética por excelencia de las células) optimizando el consumo y utilización de la glucosa. Se sabe que en el sistema vascular disminuyen las citoquinas (enzimas)antiinflamatorias y los factores protrombóticos, mejoran el perfil lipídico y alejan las probabilidades de eventos en ese territorio. En el hígado y en el tejido adiposo o graso, aumenta la sensibilidad de la insulina, disminuyen los depósitos grasos y el peso corporal aportando los mayores beneficios
posibles al metabolismo, y se reduce la morbilidad y mortalidad por esta causa. La actividad aeróbica disminuye la glucosa en el momento del esfuerzo y en las horas posteriores de recuperación, con mejores resultados que con la actividad de fuerza. Adicionalmente se deben recomendar ejercicio de flexibilidad y de equilibrio, que permitirán mantener una mejor condición y menor riesgo de inmovilidad o caídas. Tan sólo 15 minutos de ejercicio diario disminuye la mortalidad en un 4%. El objetivo esencial es interrumpir el sedentarismo que nos caracteriza, por lo que el diagnóstico inicial debe incluir medidas antropométricas (peso, Talla, perímetro abdominal, pliegues cutáneos, índice de masa corporal, etc.), así como el nivel de actividadrutinaria, acondicionamiento físico general, y enfermedades asociadas para así lograr
una prescripción personalizada, estimar el esfuerzo inicial y llevar al paciente gradualmente hasta un estado conveniente y perseverar en su mantenimiento a lo largo del tiempo. Se cuenta con infinidad de estudios que relacionan la actividad física con mejor calidad de vida, menos eventos indeseables y mayor supervivencia, aún con diabetes, hipertensión, cardiopatías y otros padecimientos. Año nuevo es una ocasión apropiada para reflexionar sobre estos hechos incontrovertibles insistiendo en hábitos más saludables en los pacientes y prescripciones más precisas y convincentes de parte de los médicos.


