Editorial

ORGANISMO ELECTORAL SIN FRIVOLIDADES

GUADALUPE ELIZALDE

Buenos días tengan las y los lectores(as) de este nuestro periódico. El ambiente del país está cargado de información, sin embargo, teniendo delante cuestiones muy importantes que analizar, por lo que significa para el futuro de México, tenemos que poner la lupa sobre lo que está ocurriendo en el Instituto Nacional Electoral (INE), pues según se indica en el libro El poder de los Brutos, del politólogo internacional Diego Fonseca, durante este siglo ha sido Latinoamérica el sitio donde se han estado probando distintas formas de gobierno que conducen sin más, hacia regímenes autocráticos. Aunque los pasos a seguir son varios, no daría este espacio para explicarlas. Baste aclarar que todo empieza con el desgaste o el derribamiento de las instituciones que sirvieron a la ciudadanía para organizarse, y para conseguir mediante la autogestión, soluciones a los problemas que se van presentando en la vida cotidiana. Luego le sigue el borramiento de los discursos y de las conductas; un asunto que ya hemos tratado y al que se conoce en filosofía política como el reino de la posverdad, en la cual la realidad ya no importa, sino lo que digan los líderes de la élite gobernante. Mi pregunta hoy es: ¿Le sirve al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum una presidenta del INE que está siendo investigada por la propia UIF del gobierno federal? Lo que está sucediendo en el INE es grave. La misma UIF investiga qué es lo que está haciendo Guadalupe Taddei con el presupuesto de la institución. Hasta donde se sabe, desde que fungía como representante electoral en Sonora trabó relación con el poder. Antes de llegar al INE, Taddei encabezó el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Sonora (IEES). Sobre esa etapa los medios de información reportaron que la institución rentó oficinas a la Inmobiliaria Alta Sierra, empresa vinculada con la familia del entonces gobernador Alfonso Durazo, por un monto anual de 1.23 millones de pesos. Esto fue un escándalo controlado, pero quedó de manifiesto su gusto por mantener cercanías con el poder o hacer dinero a través de él. Entonces, la mula no era arisca, como suele decir mi abuelita. Su nombramiento al frente del INE fue a través de una especie de tómbola o insaculación. La Cámara de Diputados se involucró en este nombramiento aprovechando la mayoría del partido en el poder, junto con sus aliados. No obstante, su nombramiento no fue terso pues de inmediato se le impugnó por su cercanía con Morena: Jorge Luis Taddei es Superdelegado del gobierno federal en Sonora y ella es tía de Pablo Daniel Taddei, director de la empresa estatal LitioMex. Los problemas siguieron. En octubre de 2024 la llamada Ley Taddei cayó muy mal entre la oposición y al interior del mismo INE. Esta ley faculta a la titular para designar directamente a titulares de direcciones ejecutivas y unidades técnicas, sin requerir la aprobación previa del Consejo General. Ah, y también recayó en ella nombrar a quien sería el fiscal del Instituto, lo que ya parecía el colmo. Pronto nuevos nombres de sus familiares comenzaron a salir a la luz: Ivana Celeste Taddei Arriola, hermana de Pablo Daniel, era diputada local en Sonora por Morena. El presidente Andrés Manuel López Obrador finalmente tuvo que reconocer la relación de la familia Taddei con su gobierno, pero nada cambió. Luego vinieron los enojos y renuncias de los consejeros electorales que pusieron en duda su manera de dirigir el Instituto. Se deshizo de sus críticos y nombró nuevos consejeros -a modo-, criticados por la oposición, que en verdad no pesa en cuestiones electorales. Si ya es trágico que la ciudadanía hayamos perdido a nuestro órgano electoral, por lo menos -y sólo al parecer- el natural avaricioso o codicioso de la presidenta Guadalupe Taddei está causando escozor entre algunos miembros del gobierno y el partido; mi abuelita y yo le pedimos a Dios que la presidenta se indigne. No puede ser que una actitud tan frívola, negligente y parcial sea tolerada. No es cierto lo que ella asevera: no es el Instituto el que está en cuestión, es ella la que se está aprovechando de su encargo para hacer negocios turbios y enriquecerse a costillas de los ciudadanos que pagamos su salario, negocios, relaciones personales e incluso las sentimentales. Y ahí anda, de fiesta en fiesta con quienes venden mamparas, tintas, crayones y demás al Instituto. ¿Conviene que alguien así califique las próximas elecciones? Pd. Lo que sucede con el exfiscal de Chihuahua es, por decir lo menos, desmesurado. Y se puede voltear.
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