Editorial

REFLEXIÓN SOBRE LA INTEGRIDAD DE LA ELITE POLÍTICA

JULIO REYES
“La ética es saber la diferencia entre lo que tienes derecho de hacer y lo que es correcto Reflexionar en la filosofía política para acercarnos a la realidad que transforma el ego natural de la elite política, entender ¿por qué el poder transforma a las personas? Tal vez en tres vertientes se podría explicar para dar una idea sin limitar explicaciones: 1) como la ambición precede al poder, de manera casi natural, quienes se acercan a la elite política para buscar cargos públicos, aunque estos no sean los primeros niveles, los atractivos principales son el dinero, el prestigio, la influencia y el control que pueden obtener; 2) en la carrera política, quien se acostumbra a recibir privilegios puede empezar a creer que merece un trato especial o que está por encima de las reglas, aunque se trastoquen los límites morales; 3), si para ascender políticamente resulta más rentable mentir, obedecer a un grupo poderoso o encubrir irregularidades que actuar con honestidad, pues eso habrá que hacer.
Esto no significa que el poder corrompa inevitablemente a todos, pero, las personas integras pueden quedar en desventaja rumbo a la «carrera política».
Reflexionar en la causalidad de ¿Por qué el fenómeno se reproduce durante generaciones? ¿será la concentración del poder? ¿serán los privilegios e intereses económicos? ¿serán la deshonestidad y la impunidad? Podrían surgir mas cuestiones ante la reproducción del mismo sistema a lo largo de la historia, aunque como hoy se estila decir «la presunción de inocencia» podría demostrar que no hay una secuencia inevitable en todos los gobiernos.
hacer”
Potter Stewart (juez)
La OCDE, en su informe Perspectivas de anticorrupción e integridad 2026
(https://www.oecd.org/es/publications/2026/03 /anti-corruption-and-integrity-outlook- 2026_d8f55b04.html) señala «La integridad es un activo estratégico para los gobiernos y las empresas. Protege a las democracias frente a la corrupción, el fraude y el mal uso de los recursos públicos, favorece el crecimiento y la competencia justa, y mejora la confianza y la participación en las instituciones públicas» e insiste en que el problema no consiste únicamente en contar con buenas leyes, sino en aplicarlas efectivamente.
Reflexionar en estas famosas frases «cada pueblo o nación tiene el gobierno que se merece» acuñada por el filósofo y diplomático contrarrevolucionario francés Joseph de Maistre (1753-1821) o una variante más severa «Pueblo que soporta a un tirano, lo merece» de José Martí (escritor y Héroe Nacional cubano). Asi las cosas la responsabilidad no recae exclusivamente en quienes gobiernan. También influyen las condiciones sociales y políticas tales como la tolerancia hacia el abuso cuando lo comete alguien del propio partido, el intercambio de apoyos políticos por beneficios particulares, la desinformación y la dificultad para verificar las promesas y los resultados. Sin embargo, esto no significa que la ciudadanía sea culpable de los delitos de sus gobernantes. Así que no basta con pedir políticos honestos. Se necesitan instituciones capaces de sancionar la deshonestidad, independientemente de quién gobierne. Dura lex, sed lex,

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