Volver a empezar

Andrea Borjas

¿Cuál es el fin del matrimonio? ¿Cuál es la finalidad del matrimonio? ¿Para qué uno está con alguien compartiendo algo, compartiendo momentos? Después de todo, en mi caso me quedé solo.

¿Qué sin ti? Es muy simple, comencé a hacer cosas que yo jamás había hecho (para que te des una idea yo era de los pensamientos de antes retrógrados del hombre a trabajar y la mujer en casa y que el hombre no debía hacer nada de cosas del hogar), ¡la vida es una ruleta y da muchas vueltas y te da cuando menos lo esperas! Yo a mis 57 años, volviendo a comenzar. Yo no sabía lavar trastes, trapear, tender una cama, lavar mi ropa, planchar, acomodar ropa, calcetines, calzones, playeras, ir por el mandado, hacer mi comida, ir al mercado, todo eso lo hacía mi ex mujer. Por increíble que parezca yo no movía un dedo. Ahora, lo hago yo.

Al quedarme sólo me di cuenta que tengo miedo a la soledad, que no sé estar conmigo mismo y la verdad no quería llegar a mi casa, ya que no había nadie que me esperara. El tener que aprender y sobre todo aceptar que lo hecho, hecho está; es comenzar de donde estoy, aquí y ahora, y volver a aprender lo que yo me resistía a hacer como un hombre casado. Te doy un ejemplo: Lavar mi ropa, limpiar mi casa, hacer mi comida, estar al pendiente de los pagos y todo aquello que conlleva la administración del hogar. Te repito yo solamente era proveedor, yo no hacía nada de esto, sobra decir que no ha sido nada fácil muchas veces me siento sólo porque después de muchos años te acostumbras a cosas que das por sentado que van a estar para siempre y te das cuenta que nada es para siempre.

No voy a negar, extraño muchas cosas, fueron 36 años de matrimonio, a veces uno se vuelve cómodo, a veces uno se acostumbra a cosas que ya están ahí, y te das cuenta cuanto estás divorciado de todo. Es una gran experiencia, pero debes levantarte y aprender y seguir adelante. En mi caso, el pollo se me secaba, los frijoles varias veces se me quemaron, tuve que aprender, no ha sido y no sigue siendo fácil. El matrimonio es bueno cuando no le quitas la libertad a la persona, cuando no le quitas sus sueños, cuando eres esa ayuda idónea. El matrimonio es bueno, cuando puedes hablar abiertamente sin miedo. El matrimonio es bueno cuando tienen libertad y no hay cabida al libertinaje. El matrimonio es bueno cuando hay respeto mutuo. El matrimonio es bueno cuando los dos se impulsan a salir adelante. El matrimonio es bueno cuando se defiende a la persona ausente (cónyuge). El matrimonio es bueno cuando puedes acostarte a abrazar a la persona y aunque no le digas que la amas sabe que la amas y tú sabes que te ama. Un matrimonio es una sociedad, una ayuda. Pero, nosotros somos los complicados preguntamos, indagamos, buscamos, peleamos, jugamos a las escondidas, te descubren o descubrimos y a dar explicaciones, porque al final de cuentas ninguno de los dos se amó. El amor en el matrimonio es no perder la libertad, es no perder la esencia de cada ser, es que los dos miren al mismo objetivo. Definitivamente el matrimonio es bueno.

Gracias Andi, por tu espacio.

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